La recomendación es la palabra clave del análisis. Es en ella donde debe condensarse todo el estudio. Después de la recomendación habrá multitud de explicaciones y razones por las que se decide concluir en esa y no en otra, pero es importante dar una única palabra.
El inversor debe saber que ese valor debe comprarlo si no lo tiene en cartera, debe mantenerlo o venderlo si lo ha comprado anteriormente.

En general, una recomendación se puede entender como un objetivo en relación con un coste de oportunidad en el momento de la inversión, o como una comparación con la evolución del índice de bolsa.
En el primer caso, lo que se busca es comparar el comportamiento de la acción con el coste de una inversión alternativa. El inversor debe exigir a su inversión en bolsa la rentabilidad sin riesgo (Letras del Tesoro, por ejemplo) más una prima procedente de asumir un mayor riesgo (la inversión bursátil conlleva más riesgo, por lo que habrá que esperar una mayor rentabilidad).
Por ejemplo, si en la actualidad las Letras del Tesoro estuviesen al 4 por ciento y la prima de riesgo la situamos en tres puntos, la rentabilidad mínima exigida a una inversión en bolsa debería alcanzar el 7 por ciento:

Rtb. mínima=Rtb. sin riesgo+prima

Dentro de esta definición, una recomendación de comprar sería aplicable a aquel valor del que se espere una rentabilidad al menos equivalente a la definida, mientras que mantener supondría obtener esa rentabilidad y vender se ajustaría a las acciones con inferior rentabilidad esperada. Hay que resaltar que una recomendación de vender puede suponer una rentabilidad positiva, pero inferior al mínimo exigido para una inversión en bolsa.
En el segundo caso, en el que se compara con el índice bursátil, la acción se deberá comprar cuando supere ese índice, mantener cuando se espere un comportamiento parecido al del índice y vender cuando quede por debajo.
Lo correcto sería recomendar en función del primer aspecto, ya que el inversor en bolsa busca una rentabilidad mínima determinada. Sin embargo, siempre se comparará la rentabilidad de la inversión con la evolución del índice, ya que esta medida es un indicador de la calidad de la gestión llevada a cabo.
La duda de los inversores suele surgir con la recomendación de mantener. Bajo mi punto de vista, es más correcto hablar de sobre ponderar e infra ponderar, eliminando el mantener. De esta manera, a través de la recomendación siempre sabremos si el analista tiene una visión positiva (sobre ponderar), muy positiva (comprar), negativa (infra ponderar) o muy negativa (vender).