¿Gestión activa o pasiva?
Es una decisión de inversión sobre la que se viene discutiendo ya algunos años.
La gestión activa supondría apoyarse en todo lo que ha intentado explicar este manual, mientras que la pasiva elimina el coste que supone el análisis y opta por indiciar (o replicar el índice del mercado donde se invierte).

El argumento es si la rentabilidad diferencial entre una y otra gestión cubre los costes que ello implica (análisis fundamental).
En todo el mundo hay inversores que se decantan por ambas soluciones. Hay concursos en los que se intenta poner en práctica esta dualidad, como el que ha realizado en los últimos años la revista Inversión, en el que un grupo de analistas compiten contra una cartera elegida por azar para ver hasta qué punto se pueden obtener rentabilidades superiores (hasta la fecha siempre hemos ganado los analistas a la cartera del azar).
Mi punto de vista no podía ser otro: sí merece la pena la inversión de recursos en este tipo de análisis. No sólo sirve para dar un buen asesoramiento al inversor en bolsa, sino que además se acaba obteniendo mayor rentabilidad que el índice bursátil.