Las evolución de las monedas está demostrando cada vez en mayor medida una fuerte correlación con los mercados de activos, en particular con las acciones.


A medida que la tecnología facilita la transferencia de capital, invertir en los mercados globales de acciones se ha hecho más factible. Por consiguiente, un mercado accionario en alza en cualquier parte del mundo sirve como una oportunidad ideal para todos los inversionistas, sin importar la ubicación geográfica. Como resultado, se ha desarrollado una fuerte correlación entre el mercado de acciones de un país y su moneda. Si el mercado de acciones está subiendo, las inversiones de dólares llegan para aprovechar la oportunidad. Alternativamente, los mercados de acciones bajistas tendrán inversionistas locales vendiendo sus acciones de compañías que cotizan en bolsa, sólo para aprovechar las oportunidades de inversión en el extranjero.

En términos de fuerza relativa, la evidencia histórica muestra que cuanto más fuerte sea el desempeño del mercado de acciones de un país, más fuerte será la valorización de su moneda.

La atracción de los mercados de capital sobre los mercados de renta fija ha incrementado a través de los años. Desde el principio de la década de los 90, la proporción de las transacciones extranjeras de los bonos del gobierno de los Estados Unidos relacionada con las acciones de EE.UU. ha descendido de 10:1 a 2:1. Como resultado, los operadores de divisas siguen de cerca el mercado global de acciones para predecir a corto y mediano plazo el flujo de capital basado en acciones. Los índices de acciones observados más comúnmente son: el Índice Industrial Dow Jones , S&P 500, NASDAQ, NIKKEI, DAX y FTSE.