Tipos de contratos por diferencia (CFD)

Basicamente existen dos tipos de contratos por diferencia:

Contratos de Diferencia con horquilla de contratación fijada por el emisor: En este caso el emisor del contrato fija la horquilla de precios de compra/venta y el cliente tiene que aceptar si desea o no abrir una posicion. Con estos CFD no existe profundidad de mercado, unicamente un precio de demanda y uno de oferta con un diferencial entre ambos que siempre es mayor al de la Bolsa de Valores. El beneficio para el emisor viene del diferencial entre el precio de la horquilla y el precio real de la Bolsa con el cual se cubre de forma instantánea. Con respecto al inversor, en caso de que quiera comprar paga más caro que en la Bolsa y obtiene menos si lo que quiere es vender. Con este tipo de CFD hay que tener cuidado ya que los brokers que los ofrecen muchas veces le dicen a los inversionistas que no cobran ningún tipo de comisión lo cual en parte es verdad ya que sus ganancias las obtienen gracias a los precios de ejecución.

Contratos de Diferencia de Acceso Directo al Mercado: Una operación con un CFD de este tipo ocasiona una operación real en la Bolsa, siendo la profundidad de mercado que se emplea para contratar, igual a la utilizada para la negociación con acciones. En este caso el trader puede ver tanto sus órdenes como sus ejecuciones usando el ticker de la Bolsa. Una vez que introduce una orden de CFD, está irá al mercado a nombre del emisor el cual se encarga de convertir esa operación en liquidaciones por medio de diferencias.

Para entender mejor los dos tipos de CFD antes mencionados, podemos ver un caso práctico que le permitirá a cualquier trader poder analizar cual de los dos le resulta más beneficioso. Este ejemplo trata de una operación de compra de acciones en la cual tenemos la creencia de que el precio subirá a corto plazo.Primero que todo supongamos que queremos comprar un CFD sobre 200 acciones de una compañía X que en este momento están cotizando a 100 dólares y que queremos vender cuando lleguen a valer 105 dólares. Empleando las dos posibilidades de contratación detalladas anteriormente tenemos los siguientes resultados:

En el primer caso el intermediario no nos cobra ninguna comisión pero si aplica una horquilla que determina un precio de compra más alto y uno de venta más bajo con respecto a mercado. En este caso compramos las acciones a 100,50 dólares (suponiendo una horquilla de +$0.50 por acción cuando es compra y de -$0.50 por acción cuando se realiza la venta) cada accion y las vendemos a 104,50 dólares cada acción con lo cual tendriamos un beneficio de 800 dólares netos.

Si en cambio adquirimos un CFD de acceso directo, el intermediario nos cobra una comisión de compra y de venta que puede ser del 0.2% del importe. Por tal motivo compramos a precio de mercado en 100 dólares y las vendemos en 105 dólares. Esta operación nos daría un beneficio bruto de 1000 dólares sin contar la comisión. Para la compra la comisión sería de 40 dólares y la de venta de 42 dólares. Con esto tendriamos un beneficio neto de 918 dólares.

Por medio de este ejemplo sencillo se puede ver que resulta más provechoso operar por medio del segundo intermediario en este caso específico. Sin embargo hay que tener en mente que este no es siempre el caso, no siempre un CFD de acceso directo es mejor a uno con horquilla de contratación fijada. El inversor tiene que analizar cada oferta para determinar cual es la más beneficiosa para él.Por ejemplo, ¿que ocurriría si el segundo intermediario cobrara una comisión de 0.5% en vez del 0.2? Empleando los datos del ejemplo anterior se tendría una comisión de compra de 100 y una de venta de 105 dólares por lo cual solo en comisiones pagariamos 205 dólares. Esto nos daría un beneficio neto de 795 dólares, menor al obtenido con el primer intermediario por lo cual la oferta de este sería mejor para nosotros.

Algo que hay que tener en cuenta es que estos ejemplos no incluyen los intereses que hay que pagar por mantener el contrato abierto más de un día.