Las operaciones con contratos por diferencia cuentan con cinco ventajas principales:

Cuentan con la misma liquidez que las acciones debido a que las operaciones de compra y venta se realizan sobre las horquillas del contado.
Los CFD permiten el apalancamiento, lo cual abre la posibilidad de obtener una mayor rentabilidad en las operaciones en la Bolsa por ejemplo, si se comparan con otros tipos de inversión. El trader que opera con CFD no necesita desembolsar el valor total del activos que se está comprando o vendiendo, sino unicamente la cantidad exigida por la garantía. Normalmente los CFD requieren un 10% del valor efectivo de la operación como un depósito de garantía, lo que significa un apalancamiento de 10 a 1. Con respecto al apalancamiento hay que tomar en cuenta que las pérdidas pueden ser cuantiosas en caso de que el resultado de la operación sea negativo para el trader. Por tal motivo las inversiones con CFD solo son adecuadas para operadores con conocimientos profundos sobre el funcionamiento y los riesgos asociados con los mercados financieros.

Se pueden abrir tanto posiciones largas (compras) como posiciones cortas (ventas), de tal modo que se puede obtener beneficios tanto de las tendencias alcistas como bajistas del mercado.
Este tipo de contrato no tiene vencimiento, razón por la cual no se necesitan renovaciones para mantener el contrato abierto.

De la misma forma que con los Futuros, los CFD tienen liquidaciones diarias, lo cual significa que al cierre de cada sesión se le añadiran o se cargarán en la cuenta del operador las ganancias y las pérdidas ocasionadas por una posición abierta. Esto significa en otras palabras que la cuenta se "pone al día" con respecto al precio del activo una vez que mercado cierra oficialmente la sesión.