La negociación con contratos de Futuros puede tener dos fines básicos: la especulación con el precio de los activos financieros y la cobertura en contra de las fluctuaciones que se dan en el precio de estos activos a lo largo del tiempo.

Como forma de especulación, los contratos de Futuros le permiten a los inversionistas obtener dinero con las variaciones en el precio de los distintos activos subyacentes con que se puede negociar. Son operaciones que conllevan su riesgo pero pueden aportar ganancias importantes a los inversores.

Los contratos de Futuros además tienen utilidad como instrumento de cobertura en operaciones de caracter especulativo. Esto es posible debido a que no es necesario mantener la posición abierta hasta la fecha de vencimiento, de hecho en cualquier momento la posición abierta inicialmente puede ser cerrada con una operación de signo contrario y con el mismo volumen de negociación. Si el inversor tiene una posición compradora, puede cerrarla antes de la fecha de vencimiento simplemente vendiendo el número de contratos compradores que posee, mientras que en caso de que posea una posición vendedora puede cerrar esta de forma anticipada antes del vencimiento del contrato por medio de la compra de la cantidad precisa de contratos de Futuros necesarios para compensar la posición.