Se puede definir un contrato de Futuros como un acuerdo que obliga a ambas partes contratantes a realizar la compra o venta de un número determinado de valores o bienes (también llamados activos subyacentes) a un precio establecido de antemano y en una fecha futura y determinada en el contrato. Los contratos de Futuros están clasificados dentro de la categoría de derivados financieros.

Comprar un futuro consiste en un contrato estandarizado que supone para el comprador la obligación de comprar el activo subyacente a un precio fijado hoy, llamado precio del futuro, en la fecha de vencimiento del contrato. Si una vez llegado el vencimiento el precio futuro es menor que el precio de liquidación, habrá beneficio; en caso contrario habrá pérdidas.

Vender un contrato de futuro consiste en un contrato estandarizado que supone para el vendedor la obligación de vender el activo subyacente al precio del futuro en la fecha del vencimiento. Si una vez llegado el vencimiento el precio futuro es mayor que el precio de liquidación, habrá beneficio; en caso de que ocurra lo contrario obtendremos pérdidas.
De esta manera, negociar un contrato de futuros implica lo siguiente:
-La liquidación diaria de pérdidas y ganacias: Todos los días, cuando se cierra la sesión, se procede al cálculo de las pérdidas y ganancias generadas por cada posición. Unas garantías que consisten en un depósito que la cámara exige al contratar futuros.
Un inversionista puede invertir en contratos de Futuros por los siguientes motivos:

  • Para efectuar operaciones especulativas: En este caso el inversor que contrata el Futuro busca especular con respecto a la evolución del precio del mismo desde la fecha en que adquirió el contrato hasta la finalización del periodo de vencimiento.


  • Para realizar operaciones de cobertura: Por medio de un contrato de Futuros, el inversor se asegura de contar con el activo subyacente (petróleo, oro, gas, carne, trigo, etc) en el futuro a un precio fijo (al precio actual), para después venderlo al precio futuro del mercado una vez que el contrato expire. De esta manera, el inversor se protege contra las posibles fluctuaciones en el precio del activo que se pueden producir entre el presente, y el momento en que se piensa vender este.

Basicamente todos los contratos de Futuros están formados por los siguientes componentes:

  • El activo subyacente sobre el que se basa el contrato.
  • La fecha de vencimiento del contrato.
  • El tamaño u objeto del contrato.
  • La forma en que se liquida el contrato cuando llega a su vencimiento.