Una de las características de los warrants es que son valores agrupados en emisiones que son realizadas por una entidad. Además son representados mediante anotaciones en cuenta que son cotizadas en mercados organizados. Como se mencionó anteriormente los warrant son clasificados en la categoría de opciones y se diferencian de las opciones contratadas en los siguientes aspectos:

  • Liquidez: Generalmente los warrants cuentan con mayor liquidez debido a que las entidades emisores se encargan de que esta exista mientras que en las opciones negociadas, la liquidez depende enteramente de las condiciones del mercado.
  • El plazo de vencimiento del contrato: Los contratos de las opciones del mercado cuentan con un plazo máximo de vencimiento de un año, mientras que los warrants suelen tener un vencimiento mayor.



En cierto sentido pueden considerarse los warrants como una apuesta. El inversor “apuesta” una cantidad determinada de dinero (prima o precio del warrant) a que el precio del activo subyacente va a subir (warrant call) y sobrepasar cierto valor determinado (strike) o a bajar (warrant put) con respecto a cierto valor límite (strike) antes de una fecha determinada (fecha de vencimiento del contrato).

De esta manera, conforme se aproxima la fecha de vencimiento del contrato pueden suceder dos cosas:


  • En caso de que el mercado siga la tendencia predicha por el inversor y por lo tanto el pronóstico empiece a cumplirse, los warrants empiezan a ser muy codiciados ya que adquieren valor. Si al llegar a la fecha de vencimiento del contrato, el activo subyacente ha subido de valor con respecto al precio “apostado” o strike (warrant call) o ha bajado con respecto a este (warrant put) y el inversor ha acertado en su pronóstico, obtiene como ganancia la diferencia entre el valor strike y el valor alcanzado por el activo subyacente, multiplicada por la cantidad de warrants adquiridos por el inversor.




  • Si por el contrario, el mercado cambia la tendencia y se mueve en contra del pronóstico del inversor, logicamente los warrants pierden valor. En caso de que el inversor llegue a fallar en su pronóstico con respecto al comportamiento del precio del activo subyacente, y este no llegue a superar el valor del strike (warrant call) o a quedar por debajo de este (warrant put), entonces el inversor no solo pierde el dinero invertido en la adquisición del warrant sino también la diferencia entre el strike, y el precio del activo subyacente al finalizar el contrato multiplicado por la cantidad de warrants adquiridos. Esto quiere decir que además de perder la prima, el inversor puede perder aún más dinero en caso de que su transacciòn con warrants resulte perdedora.