Los derivados financieros cuentan con las siguientes características generales que deben ser tomadas en cuenta por todo inversionista:


  • Los derivados requieren de una inversión inicial muy pequeña y en algunos casos nula en comparación con otros tipos de contratos que presentan una respuesta parecida ante los cambios en las condiciones generales del mercado. Esto permite que el inversionista tenga mayores ganancias así como pérdidas más elevadas si la operación no se desarrolla como creía.
  • El valor de los derivados cambia en respuesta a los cambios en la cotización del activo subyacente. Actualmente existen derivados sobre todo tipo de activos como divisas, metales, productos agrícolas, productos ganaderos, acciones, índices bursátiles, etc.
  • Los derivados se pueden cotizar tanto en mercados organizados como las bolsas o en los no organizados, u OTC.
  • Como todo contrato, los derivados se liquidan en una fecha futura.